Cómo secar tu alfombra para que no sufra

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Más allá de la decoración, el cuidado de la alfombra es uno de los mayores quebraderos de cabeza que estas pueden dar. Nunca estamos seguros de si estamos tratando con suficiente cariño una alfombra. O las secuelas que pueden quedar de nuestro maltrato. Por ejemplo, de secar mal la alfombra.

Tanto si la hemos lavado al completo, si hemos limpiado parte, si ha cogido algo de humedad o se ha mojado, ¿sabes cómo secar tu alfombra de manera natural y cuidando sus tejidos? Te lo contamos.

Aclarar y escurrir la alfombra antes de secar

Hilando con el anterior artículo, en el que te explicábamos cómo lavar a mano tu alfombra, recordamos que aclarar el jabón de la alfombra con abundante agua tibia es clave si no queremos que esta se vuelva rígida.

Asimismo, antes de pensar en tenderla tendremos que escurrirla. Siempre teniendo en cuenta que es mejor enrollarla que doblarla, evitando que surjan líneas en los tejidos que puedan deformarlos o incluso causar microrroturas.

Cuando doblamos un tejido (al igual que un folio) aparece una línea visible al estirarla, y es precisamente lo que evitaremos al enrollarla cuando la escurrimos.

Colgar la alfombra sin que sufran los tejidos

La alfombras húmedas o mojadas pesan bastante. Es algo que todo el que ha cogido una percibe. Ese mismo peso puede ser el que estire en demasía los tejidos si la tendemos o colgamos mal.

secar alfombra tejidos

Con frecuencia las alfombras son tendidas de cables o cuerdas horizontales, como se ve en la fotografía. Es algo que desaconsejamos, especialmente en aquellas alfombras grandes o con tejidos naturales. Si las tendemos así corremos el riesgo de marcar las fibras que quedan arriba y que son las que aguantan todo el peso de la alfombra.

Una manera más segura de colgarla es usando un perchero de varias cuerdas, una tabla de planchar o incluso varias mesas. Así conseguimos repartir el peso de la alfombra en más área y no sobrecargamos una parte.

Evitar calor aplicado directamente

Las prisas del día a día y el deseo de quitar la alfombra del medio –quizá para guardarla o para colocarla en su sitio– hacen que usemos métodos poco adecuados. Por ejemplo, la secadora.

Aunque hay secadoras en el mercado que anuncian el cuidado de las prendas sensibles, las alfombras son tejidos delicados que suelen exceder el máximo de carga. Por lo que tendremos que asegurarnos que el tipo de tejido, peso y volumen es admitido por la máquina. Como norma general, no es así.

secar alfombra radiador

Otros accesorios a evitar son el secador, el radiador o los calefactores. Especialmente si tenemos pensado colocar encima o acercar la alfombra. Al igual que ocurre en el lavado a máquina, los tejidos no llevan bien el calor extremo, por lo que podríamos acabar por dañarlos mediante altas temperaturas.

Si usamos estos elementos, que sea para calentar la estancia donde se encuentra la alfombra, y no tanto para secar directamente su tela. Podríamos, por ejemplo, encender un radiador en el baño con la alfombra sobre un tenderete, pero sin que la alfombra quede pegada al radiador.

Proteger la alfombra del Sol

Algo similar ocurre con el Sol. Aunque natural, este secado puede darnos algún que otro susto. Especialmente si dejamos la alfombra muchas horas colgada, ya que nos la encontraremos excesívamente seca y hasta cuarteada.

Usar el calor del Sol para secar una alfombra es un buen método si la luz no es directa. De otro modo podría hasta perder tonalidad.

Si tenemos la suerte de contar con algún espacio de la casa orientado al sur (hay más luz hacia el sur) suele ser buena idea girarla un par de veces al día para aprovechar el Sol, pero evitar un secado excesivo. Estar pendiente ayuda.

La paciencia del secado

Como estamos viendo, secar una alfombra no es un proceso fácil. Requiere de un escurrido previo, de un tendido cariñoso, de un lugar más o menos cálido y de no aplicar medidas directas sobre la tela.

secar alfombra paciencia

Secar una alfombra es un proceso de paciencia, por lo que será perfecto encontrar un lugar de la casa por el que no transitemos. Podría estar tendida varios días (especialmente en invierno, con el frío).

¿Y si ha quedado rígida?

Como secar una alfombra no es fácil, es posible que las primeras veces nos quede algo rígida. Bien porque no la aclaramos en su momento, porque se secó en exceso o porque los tejidos encogieron un poco.

Frente a esto, ayuda pasar un par de veces la aspiradora, cepillarla con suavidad y un cepillo de cerdas no muy duras, o sacudirla tomando algunas precauciones.

Nota: Alfombras Hamid no se responsabiliza de los defectos que puedan causar la aplicación de estos consejos de limpieza y cuidados, ya que los productos y herramientas nombradas son aconsejables, pero dependiendo del modo en el que se apliquen podrían deteriorar las alfombras. Esto es porque los materiales de cada alfombra son únicos y sus tintes y composición reaccionarán de distintas maneras. Siempre recomendamos la restauración y limpieza de alfombras hechas por profesionales.

Imágenes | Unsplash,  Hans Braxmeier,  Ri,  Hans Braxmeier

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1 comentario en «Cómo secar tu alfombra para que no sufra»

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